viernes, 2 de septiembre de 2011

CONTACTO O SIN ÉL

Si recurrimos a la R.A.E., vemos que la primera acepción para la palabra contacto dice “acción y efecto de tocarse dos o más cosas”. Evidente, hay más, pero de momento, nos centramos en ésta.

Según dicha definición, el contacto es algo físico, en el que juegan un importante papel los sentidos, pero sobre todo, el tacto. Y es que la propia palabra nos lo está diciendo claramente: con-tacto.

Sin embargo, la revolución de internet y las redes sociales han dado un nuevo sentido a este concepto, dejando obsoleta la parte del tacto, puramente físico. Entonces ¿se ha perdido la esencia del concepto original?

Hoy en día, ‘tener contacto con alguien’ se refiere simplemente a la existencia de un vínculo entre dos personas, del tipo que sea: amigos y familiares, colegas del trabajo, usuarios de foros, conocidos de facebook, seguidores de twitter…

De hecho, el quinto significado de contacto en el diccionario de la R.A.E. es la “relación o trato que se establece entre dos o más personas o entidades”. Esta definición no hace referencia directa al tacto, pero menciona las palabras ‘relación’ y ‘trato’, que pueden considerarse sinónimos de ‘contacto’.

Pero hay un hecho que llama mi atención: a pesar de todas las vías comunicativas no presenciales que tenemos hoy en día para establecer contacto, hablar y relacionarnos, o intercambiar información con todo tipo de gente, seguimos quedando en un sitio a una hora: ¿por qué?

Pues porque en el fondo, el hecho de poder ver la cara y las expresiones de la persona con la que hablas, tocarla, olerla… En definitiva, tener un contacto físico real nos aporta sensaciones que no podemos captar a través de aparatos deshumanizados, como un móvil o una pantalla.

Por eso decimos frases como “tengo ganas de verte”, “¿cuándo quedamos?” o “eso mejor te lo cuento cuando nos veamos”. Y precisamente por esto, definitivamente, con-tacto.

viernes, 22 de julio de 2011

SORPRESAS TE DA LA VIDA

Una mujer se queda embarazada. Ella y su marido deciden tener el bebé. Hasta aquí todo normal. Llega el momento del parto y la madre primeriza da a luz a un bebé completamente sano y muy mono.

Ella está encantada hasta que la matrona, haciendo gala de su sabia experiencia, se le acerca para decirle lo siguiente: “Sé que ahora no se lo parece, porque todos los bebés son blancos al nacer, pero sus rasgos son inconfundibles; en cuestión de días la piel de su hijo se irá oscureciendo: es negro”.

Este dato es bastante curioso, sobre todo teniendo en cuenta que ambos padres son blancos… ¿qué cara se te queda cuando pares un hijo negro y tu marido es blanco? Y lo que es peor, ¿qué cara se te queda cuando tu mujer da a luz a un niño negro y tú eres blanco?

Aunque descifrarlo no tiene mucho intríngulis, remontémonos a nueve meses antes: mujer se va de fin de semana a Francia, conoce a chico negro en París, pasan juntos la noche y… el semental la deja embarazada en una sola noche, cosa que su compañero no ha conseguido en varios meses de matrimonio.

Dejando de lado conclusiones del tipo “ella es una zorra”, hay muchas maneras de verlo: mala suerte, falta de precaución, máxima efectividad, inconsciencia, demasiado riesgo, poca conciencia...

En cualquier caso hay una cosa que está clara, y es que no sabes cuándo la vida (o tu mujer) te va a sorprender, y hasta qué límites insospechados puede hacerlo.

Y por último, ¿es una historia real o inventada? ¿Es una anécdota altamente sorprendente o fruto de una poderosa imaginación? No olvidemos nunca que, como se suele decir, muchas veces la realidad supera la ficción.

miércoles, 6 de julio de 2011

“UNAS FIESTAS SIN IGUAL”

El 6 de julio se madruga, se queda con el resto de la cuadrilla para almorzar bien temprano y bien fuerte: huevos y patatas fritas, chistorra, sangría… y hacia las 11 hay que ir yendo a la Plaza del Ayuntamiento, para hacerse un hueco y presenciar el chupinazo.

Hay muchísima gente y ni siquiera puedes moverte, simplemente, dejarte llevar por la marea blanca que espera ansiosamente a que den las 12 en punto. Y llega el momento: todo el mundo se quita su pañuelo de la muñeca y lo mantiene extendido con los brazos levantados.

“Pamploneses, pamplonesas… ¡viva San Fermín! ¡Gora San Fermín!” La emoción y la alegría de este instante se palpa en el ambiente, cae del cielo vino, cerveza, champán… Ya podemos ponernos el pañuelico rojo al cuello.

Sale la Pamplonesa, la banda de la capital navarra, que anima al personal con algunas de las canciones sanfermineras más populares. Aunque deben reservar fuerzas también para la tarde, para el famoso Riau Riau.

Pamplona entera, desde los niños hasta los más mayores, se visten de blanco y rojo una vez al año, durante 9 intensos días. Desde el día 6 hasta el 14, en el que se podrá oír el lamento de los pamploneses: “Pobre de mí, pobre de mí, que se han acabao las fiestas de San Fermín”. Pero no pensemos en eso ahora…
 
¿Qué tienen las fiestas de San Fermín, que te enganchan aunque no seas navarro? Probablemente la buena compañía y el descubrimiento de unas fiestas que van mucho más allá de la farra nocturna y las borracheras descontroladas.

Los bailes de los espectaculares gigantes, los cabezudos, los kilikis y los zaldikos haciendo rabiar a niños y a los no tan niños, y saber apreciar la belleza de un encierro, así como la del encierrillo, que mucha menos gente conoce; entre otras muchas cosas…

Pero todo esto, para mí hubiese sido imposible si no hubiera contando con la hospitalidad de unos anfitriones autóctonos, que desde mi primera experiencia sanferminera se preocuparon porque conociera las verdaderas fiestas de San Fermín, y las disfrutase como se merecen. Gracias.


lunes, 27 de junio de 2011

DESTERRADOS

Se acaba la diversión, aflora la tristeza, da rabia que se acabe lo bueno. Sabes que lo has disfrutado más, precisamente porque es breve, pero siempre quedan ganas por saciar. En poco tiempo has hecho más de lo que imaginabas, porque es impensable desperdiciar ni tan siquiera un rato.

Dentro del coche pasan los minutos, pero parecen horas. No hay nada que lo haga más llevadero, excepto la compañía, que a decir verdad, no es poco. Cientos de personas yendo y viniendo, parados por momentos: lo que perdemos en velocidad lo ganamos en desesperación.

El aire se vuelve denso y cargado, en parte por la contaminación; sube la temperatura rápida y desagradablemente. El paisaje deja de ser verde esperanza y se vuelve ocre, plano, seco y árido, como tu talante.

El día se apaga con tu ánimo, que disminuye proporcionalmente al camino que falta por recorrer. Helios se esconde, como si se sintiera culpable, pero no así Eolo, que no concede ni una ráfaga de aire fresco.

Se hace tarde mientras esperas parado, dentro de la marea de tráfico inmóvil, insufrible, infranqueable. Por fin llegas a casa: has pasado más tiempo dentro del coche de lo que vas a estar durmiendo, y el lunes por la mañana se dibuja en tu mente como un auténtico castigo.

Una vez que coges de nuevo el ritmo de la rutina, el destierro ya no parece tan malo. Pero con cada viaje de vuelta a la tierruca, se renueva la sensación de estar perdiéndote algo realmente bueno. Sólo queda preguntarse ¿cuándo llegará el día de dejar de hacer maletas?

domingo, 1 de mayo de 2011

DÍA DEL TRABAJADOR... PARADO

Hoy, día 1 de mayo, es el día del trabajador. Pero, con más de 4 millones de personas en paro en España ¿qué hay que celebrar?
Para mucha gente hoy no es un día de fiesta, a pesar de que sea domingo, sino que es un día más, igual al resto: sin trabajo y si es con suerte, cobrando el paro. Quién sabe qué será de nosotros el año que viene por estas fechas; de momento, esta es mi reflexión:
Puede que no te guste tu trabajo o tu empresa, que por cuestiones laborales vivas lejos del sitio donde realmente te gustaría vivir y lejos de tus seres queridos, que aspires a otro tipo de vida que a veces te parezca inalcanzable, que creas que cobras poco o que (como yo) trabajes sin cobrar, pero al menos, date cuenta de que eres afortunado, porque tienes trabajo.
P.D.: ¡Felicidades a todas las madres! que hoy es su día, y sobre todo, cómo no, a todas las madres trabajadoras.

sábado, 9 de abril de 2011

LA PRIMERA VEZ

La primera vez estás más nerviosa de lo que hubieras podido imaginar. Tienes ganas, quieres hacerlo, concentras toda tu buena intención en cada movimiento. Eres muy prudente, quizá en exceso, y el único pensamiento que manda en tu cabeza es “por favor, no quiero equivocarme, espero que todo sea perfecto”.
Es entonces cuando se manifiesta ese pánico del ser humano a cometer un error y a las posibles consecuencias, sin pensar en lo mucho que se puede descubrir y aprender de las experiencias imperfectas. Sin embargo, la perfección es algo que se alcanza sólo con la práctica, o al menos, algo aproximado. Pero aún sabiéndolo, queremos conseguir los mejores resultados sin habernos implicado lo suficiente.
Estrenarse nunca es fácil, pero mantener el ritmo tampoco lo es. Y es que al fin y al cabo, todo en esta vida es cuestión de actitud y constancia, de empeñarnos en conseguir buenos resultados sin desistir a pesar de los fracasos.
Para colmo, muchas veces, tu cuerpo no responde como te gustaría, te traiciona tanto a nivel físico como psicológico: nervios, sudor, estómago revuelto, inseguridad, mal pulso… Todas esas reacciones que no puedes controlar y que van desencadenando otras pequeñas y desagradables reacciones más.
Aún con todo, lo más duro es saber si has cumplido las expectativas, porque personalmente, puedes saber si has logrado los objetivos que tú misma te has marcado. Pero ¿cómo sabes si también has conseguido lo que se espera de ti? Quizá puedas preguntarlo… depende del grado de confianza.
En cualquier caso, esa incertidumbre es una especie de tortura lenta y continua que no cesa hasta que compruebas que realmente has alcanzado la satisfacción.
Dicen que lo mejor viene después, que es cuando empiezas a disfrutar de verdad, porque todo empieza a encajar con más naturalidad; sabes qué se requiere de ti exactamente y de qué forma, y viceversa. Pero para que llegue ese momento hay que ser paciente.
También dicen que la primera vez nunca se olvida, porque es muy especial. Yo por ahora no tengo que hacer grandes esfuerzos para recordarlo, porque lo tengo muy reciente: hace cosa de un mes… Así es como fue mi primer día de trabajo.

domingo, 20 de marzo de 2011

QUEBRAR LA ESPALDA

- ¿Dices que no hace tanto frío Ayla? – preguntó
La pregunta tardó un momento en abrirse paso por entre el laberinto de pensamientos apremiantes que la preocupaban.
- ¿Qué? Ah, sí…. Creo que sí. No se trata de que haga más calor, sino que no parece hacer tanto frío.
- Ya me estaba yo preguntando cuándo quebraría Ella la espalda al invierno – dijo Mamut –. Me parecía que el momento debía estar próximo.
- ¿Quebrar la espalda? No comprendo.
- Es sólo un dicho, Ayla. Siéntate y te contaré un cuento sobre la Gran Madre Tierra, la que creó todo lo viviente – dijo el anciano, sonriendo.
Ayla se sentó junto a él, en una esterilla tendida cerca del fuego.
- La Madre Tierra, en una gran batalla, arrancó una fuerza vital al Caos, que es un vacío inmóvil y helado, como la muerte; partiendo de él, creó la vida y el calor. Pero siempre debe luchar por la vida que creó. Cuando está llegando la estación fría, sabemos que se ha iniciado la batalla entre la Madre Tierra, que quiere dar cálida vida, y la fría muerte del Caos. Pero antes Ella debe atender a Sus hijos.
Ayla empezaba a interesarse por el relato y sonrío alentadoramente.
- ¿Qué hace por ellos?
- A algunos les pone a dormir; a otros les viste abrigadamente para que resistan el frío; a otros les encomienda juntar comida y cueros. Según el tiempo se va haciendo cada vez más frío, tenemos la impresión de que la muerte está ganando y la Madre se ve arrinconada más y más. En lo peor de la estación fría, cuando la Madre está librando un combate de vida o  muerte, nada se mueve, nada cambia, todo parece muerto. En nuestro caso, sin un albergue donde vivir y comida acumulada, el invierno ganaría la muerte; a veces, si la batalla dura más que de costumbre, eso es lo que ocurre. En esta estación nadie sale. Se hacen cosas, se cuentan leyendas o se conversa, pero la gente trata de no salir y duerme más. Por eso se llama al invierno la pequeña muerte.
> Por fin, cuando el frío ha hecho retroceder a la Madre todo lo posible, Ella ofrece resistencia. Puja y puja hasta que quiebra la espalda al invierno. Eso significa que la primavera volverá. Pero aún no es primavera. La lucha ha sido larga, y Ella necesita descansar para que renazca la vida. De cualquier modo, uno sabe que ha ganado. Se huele, se siente en el aire.
- ¡Eso fue! ¡Lo sentí, Mamut! ¡Por eso quise llevarme a los caballos para que corrieran! ¡La Madre quebró la espalda al invierno! – exclamó Ayla, pues la leyenda parecía explicar exactamente lo que ella sentía.
- Creo que es hora de celebrarlo. ¿No te parece?

Este fragmento del libro Los cazadores de mamuts, de Jean M. Auel, es un pequeño homenaje a la primavera, que entra esta noche.

jueves, 3 de marzo de 2011

DISFRACES PARA LA VIDA

Un disfraz de reloj, para disfrutar pasado, presente y futuro.
Un disfraz de galleta de chocolate, dulce, por las cosas buenas.
Un disfraz de limón,  ácido, por las cosas malas.
Un disfraz de mago, para creer que todo es posible.
Un disfraz de trapecista, para no perder el equilibrio.
Un disfraz de explorador, para conservar la curiosidad.
Un disfraz de superhéroe, para seguir luchando.
Un disfraz de payaso, ni por asomo; mejor algo menos tétrico y más original.
Un disfraz de trébol, para tener buena suerte.
Un disfraz de princesa, por ser y para sentirse especial.
Y un disfraz de zombi, porque es absurdo ignorar que al final todos moriremos;     pero mientras, nos disfrazamos.

domingo, 30 de enero de 2011

DISNEY, EL MALO DE LA PELÍCULA

Se ha hablado mucho sobre la influencia de las películas de Disney en el aprendizaje y posibles conductas de los niños. Sobre todo, la que ejercen las famosas “Princesas Disney” sobre las niñas. Evidentemente, todo lo que vemos y aprendemos repercute en nuestra forma de ver y actuar en el mundo, pero de ahí a acusar a esta productora de ejercer una clara influencia perjudicial, hay un trecho.
En numerosas ocasiones se ha intentado censurar a esta compañía alegando que sus películas ejercen efectos negativos en los espectadores infantiles por contener mensajes subliminales de distintos tipos, por transmitir conductas mal vistas socialmente (como el racismo), y por representar situaciones contrarias a la realidad (escenas exageradas o mal contextualizadas). Entonces, yo me pregunto ¿cómo es posible que tantas generaciones, como la mía propia, hayamos sobrevivido sin problemas a este supuesto monstruo llamado Disney? Incluso que hayamos disfrutado (o como en mi caso, sigamos disfrutando, a pesar de los años) de cada una de sus películas una y otra vez, ¿o es que realmente no hemos sobrevivido a ello y no lo sabemos?
En mi opinión, nos complicamos demasiado: los niños ven las cosas de una forma mucho más natural y simple, sin maldad; el problema es que los adultos lo vemos desde nuestra retorcida perspectiva, y por eso encontramos en ellas objeciones y prejuicios. Seguramente, la evolución de nuestra sociedad con el paso del tiempo también tiene algo que ver, y es imposible que una película de los 70 se valorase igual ahora que entonces. Desde luego, es verdad que las princesas que aparecen en estas películas son siempre muy guapas, delgadas y sumamente atractivas, pero esto no significa que Disney plante la semilla de la anorexia entre sus jóvenes espectadoras, o que éstas asuman que deben mostrarse sumisas ante los hombres o utilizar su cuerpo como una herramienta de seducción para conseguir lo que quieren.


Tengo que decir a favor de Disney, que al menos yo, cuando veo “La Cenicienta” veo a una chica que debe trabajar muy duro para conseguir lo que quiere, a pesar de las personas que la rodean no se lo ponen fácil. Cuando veo “La Sirenita” pienso en la gran capacidad para innovar y vivir experiencias emocionantes que caracteriza a Ariel. Cuando veo “La Bella y La Bestia” veo a una mujer que se sacrificó por una persona a la que quería, y al final la vida la recompensó. Cuando veo “Aladdin” reconozco en Jasmine a una joven que quiere disfrutar de la libertad y vivir nuevas aventuras. Cuando veo “Pocahontas” me replanteo la importancia de creer en las personas y en la fuerza de la naturaleza. Y cuando veo “Mulán” admiro la valentía de una chica que estuvo dispuesta a asumir una gran responsabilidad más allá de sus obligaciones por el bien de su familia.
Veo en ellas películas entretenidas, de mucha calidad artística y que ofrecen grandes historias con grandes moralejas, si se saben apreciar.

miércoles, 19 de enero de 2011

PRESUPUESTO 0 - RECURSOS 1000

Hace unos días hice un video para clase, y me di cuenta: era un trabajo tipo “Presupuesto 0 – Recursos 1000”. Puede que no sea una gran creación artística, pero cumple el objetivo para el que fue creado: emitir un mensaje y ofrecer un producto, que en este caso, se trata de mi blog.



Y es que no hace falta tener grandes recursos para crear algo. Vivimos en la era de la tecnología, a la que, afortunadamente, la mayoría tenemos acceso. Todos tenemos un ordenador, una cámara de fotos o de video… y en consecuencia, un montón de herramientas que nos permiten acceder a niveles artísticos que tiempo atrás parecían inalcanzables para un simple usuario.
Un buen ejemplo de ello son los programas de diseño gráfico o de edición. Un usuario normal y corriente puede descargarse un programa que le interese, buscar tutoriales en la red y desarrollar su conocimiento y manejo de éste de una forma más o menos costosa intelectual y temporalmente, pero al fin y al cabo gratuita.
Bien es cierto que muchas veces la calidad técnica del trabajo es inferior a la deseada, porque los medios no son suficientes, incluso a pesar de las herramientas que tenemos a nuestra disposición: es el caso de un video casero con un contenido interesante o un componente creativo destacable, pero con una resolución no demasiado buena o con limitaciones de atrezzo.
En cualquier caso, lo genial de esto es que el usuario tiene poder, y que podemos utilizarlo en nuestro beneficio. Como cualquier tipo de poder, puede ser algo muy bueno si se utiliza responsablemente, o algo terrible si se usa de forma dañina. El ejemplo por excelencia es el intrusismo laboral que existe en profesiones como la publicidad, las relaciones públicas o la organización de eventos.
Y es que internet, las nuevas tecnologías y la infinidad de herramientas que se nos ofrecen nos dan la posibilidad de hacernos oír, de destacar, de captar la atención y de hacer algo bueno con muy poco presupuesto, y con muchos recursos por explotar. Todo depende del ingenio de cada usuario para saber sacarle partido.

viernes, 24 de diciembre de 2010

LA NAVIDAD: EL SOLSTICIO DE INVIERNO

Tradicionalmente, la Navidad se ha celebrado en gran parte del mundo desde tiempos inmemorables, y no sólo en la cultura cristiana. La cuestión es que las celebraciones en esta época del año no siempre han tenido el mismo motivo exactamente, pero sí el mismo objetivo. Y desde luego, siempre han acaecido durante el mismo período de tiempo, es decir, en el solsticio de invierno.
El 25 de diciembre es el día más corto del año, y por tanto, la noche más larga, es decir, el solsticio de invierno. Muchos pueblos celebraban este acontecimiento natural, que además en muchos casos equivalía a la entrada de un nuevo año. Las transiciones naturales, tales como el cambio de estación (solsticios y equinoccios) o los movimientos de los astros, siempre han dado lugar a distintos tipos de ceremonias y rituales en todas las culturas. Ocurre parecido en el solsticio de verano: el día de San Juan, que es el más largo del año, se celebra encendiendo hogueras cuando anochece para quemar en ellas todo lo malo, y dar paso a un estación limpia de negatividad.
No es casualidad que la palabra “Navidad” signifique nacimiento, puesto que para muchas culturas, en origen, esta palabra se refería al nacimiento de un nuevo ciclo o etapa en la naturaleza, la estación invernal.  Este solsticio es el momento del año en que la tierra recibe menos luz solar, puesto que nuestro planeta está inclinado al máximo respecto a la posición del sol. Así que, en esta situación, muchas culturas celebraban el nacimiento de sus dioses relacionados con el sol, como Osiris y Horus en Egipto, Mitra en India, y Apolo y Dioniso o Baco, para griegos y romanos, respectivamente.
Con el fin de comenzar con buen pie el nuevo ciclo, se procedía a honrar también a las fuerzas naturales o a los dioses relacionados con la meteorología, los cultivos, o la fertilidad, es decir, cuestiones relacionados con el mundo natural. Así, los romanos celebraban las Saturnalias, dedicadas a Saturno, dios de la naturaleza, y los griegos las Dionisíacas y las Leneas, dedicadas a Dioniso.
Por lo tanto, la celebración de la Navidad no es exclusiva de la cultura religiosa, sobre todo, cristiana; puesto que muchas civilizaciones a lo largo de la historia ya habían incluido en su calendario muchas de las fiestas que hoy en día tenemos en el nuestro. De hecho, La Iglesia estableció el nacimiento de Jesús el día 25 de diciembre, aun habiendo serias dudas de que la fecha real ni siquiera se acercase a la determinada. Pero en parte, también era una forma de facilitar la conversión de los ciudadanos a la religión cristiana, desviando la atención de los festejos paganos que se celebraban en esta misma época.
A lo largo de los años, todas las civilizaciones se han nutrido de sus respectivas culturas mutuamente, adoptando costumbres y tradiciones de todo tipo. Y esto es precisamente lo que ocurre con las religiones, puesto que esto no sólo sucede en el caso de Navidad: ya en la prehistoria se celebraban uniones matrimoniales, que eran una declaración pública de amor y compromiso, así como los bautizos, que también tienen su origen en la antigüedad, y suponían la presentación oficial de un bebé al resto de la sociedad que le daba la bienvenida.
El objetivo de estos festejos, a parte de la adoración de un determinado protagonista, sea el que sea, y el intercambio u ofrecimiento de regalos, siempre ha sido el encuentro familiar, el hecho de poder disfrutar de la compañía de los seres queridos reunidos en torno a un buen banquete que compartir. Y al final, eso es lo que cuenta.

lunes, 6 de diciembre de 2010

TODOS TENEMOS UN LUNAR

Marilyn Monroe (Diseño: Andy Warhol)
Unos  lo tienen más grande y otros más pequeño, puede ser visible o no a primera vista, todos son de distinto tamaño, para algunos es sensual y una seña de identidad, a otros no les gusta tanto, e incluso deciden hacerlos desaparecer. Lo que es indiscutible es que todos, ya sean buenos o malos, son diferentes. No todos tenemos uno tan famoso como el de la archiconocida Marilyn, calificado como el más sexy de la historia hollywoodiense; pero el caso es que todos tenemos, en alguna parte, un lunar.
Estamos pensando en los lunares como una particularidad física y palpable en nuestra piel, pero ¿por qué no pensar en un lunar como algo especial o un rasgo propio que nos distingue y caracteriza frente a los demás? Entonces, de alguna manera, nuestras cualidades o habilidades podrían considerarse nuestros lunares particulares: son signos que actúan como distintivo y nos definen a la vez que nos identifican. A veces, no son fáciles de encontrar, pero (repito) seguro que todos tenemos uno.
Cuando alguien nos pregunta qué se nos da bien, algunas personas declaran no saberlo, o lo que es peor, contestan que nada en particular. Bien es cierto que, por mucho que insistamos, no siempre somos diestros en aquello que nos gustaría que se nos diese bien (aunque no debemos olvidar que la constancia es un factor indispensable). Pero es imposible que exista una persona a la que no se le dé bien absolutamente nada. La cuestión es dar con aquello en lo que somos buenos, y que además nos apasiona: el lunar perfecto.
En algunos casos, está tan escondido que podemos tardar años en encontrarlo; en otras ocasiones, es tan evidente que enseguida lo reconocemos. También ocurre que, a veces, con solo mirar a alguien podemos admirar fácilmente su enorme lunar. Sin embargo, esa persona no se da cuenta, y no es consciente de la belleza y peculiaridad que encierra éste, aunque para los demás sea fácilmente visible. Cuando conocemos a alguien así, y nosotros aún no hemos encontrado el nuestro, no es raro desanimarse, y compararnos con esa persona cuyo lunar admiramos, por ser especialmente llamativo o deslumbrante.
¡Craso error! La tardanza no equivale al fracaso: que no hayamos encontrado nuestro lunar, no significa que cuando lo hagamos vaya a ser más feo y decepcionante que el de los demás. De hecho, el día que lo descubramos, deberíamos cuidarlo como si de un tesoro se tratase, porque ciertamente lo es, hasta el punto de que puede darnos de comer el resto de nuestra vida. Y desde luego, excepto si es maligno, jamás pensar en extirparlo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

APOLOGÍA DE LO ESPAÑOL

¿Por qué lo de fuera siempre es mejor que lo español? Dicho así, parece una estupidez, pero es una especie de norma no escrita que se ha instaurado en la sociedad española y con la que no puedo estar más en desacuerdo. En España, tenemos una extraña afición por comparar lo nuestro con lo del resto del mundo, y la valoración siempre es favorable hacia lo que viene de fuera.
No importa de qué estemos hablando, parece ser que los demás siempre son mejores en cualquier cosa ¿¡pero por qué no valoramos lo que tenemos!? Tenemos mucho que ofrecer, en todos los sentidos: la tortilla de patata, la paella, Zara, el acueducto de Segovia, las cuevas de Altamira… Somos el país que inventó el chupa-chups, el futbolín, la fregona, el submarino… entre otras grandes creaciones.
Resulta que hasta que el resto del mundo no se interesa por lo nuestro y desea probar, ver o comprar lo que tenemos, nosotros no admiramos la riqueza de nuestro país. ¿Por qué esa repulsión hacia lo español? Dicen que ese sentimiento anti-patriótico del que sufrimos en este país está relacionado con el desastre del 98, episodio histórico en el que la dignidad de España quedó gravemente malherida. También porque la época franquista y la ideología fascista está fuertemente ligadas a los signos y símbolos españoles y al orgullo patriótico.
Sea por lo que sea, hay algo en lo que parece que los españoles destacamos y de lo que además estamos orgullosos: el deporte. No importa si es tenis, automoción, natación, ciclismo, esquí… o el fútbol, el deporte más practicado y seguido en nuestro país; parece ser que a los españoles se nos da bien todo (excepto a mí).  En las competiciones deportivas nadie se avergüenza de nuestra procedencia, o de lucir nuestra bandera o de cantar el famoso “Yo soy español”.
Todo esto, se lo debemos a personajes como Manuel Santana, Conchita Martínez, Arantxa Sánchez Vicario, Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero, Álex Crivillé, Fermín Cacho, Paquito y Blanca Fernández Ochoa, Miguel Induráin, Severiano Ballesteros, Carlos Sainz, Ángel Nieto, Gervasio Deferr, Alfredo Di Stéfano, Emilio Butragueño, Gemma Mengual… y por supuesto, a nuestros más emblemáticos embajadores en los últimos tiempos: Rafa Nadal, Pau Gasol, Fernando Alonso y, en especial, a “La Roja”, nuestra selección de fútbol.
Indudablemente, todo ellos han hecho mucho por España y por el sentimiento español, pero también nosotros, los ciudadanos de a pie, tenemos que poner algo de nuestra parte. No nos quedemos ahí, aprovechemos el tirón que tiene el deporte para dejar de ser “españoles por un día” (el día que se juega tal partido o se celebra tal competición). Dejemos de lado los prejuicios políticos, y por fin, sintamos y digamos sin miedo: “soy español y estoy orgulloso de SERLO”.

Un buen ejemplo a seguir y un gran acierto de cara a potenciar un sano sentimiento español es este Anuncio de Nike protagonizado por Pau Gasol.

domingo, 14 de noviembre de 2010

SÉ JUSTO ARTÍSTICAMENTE… ¡PIRATA!

Quien diga que nunca ha copiado o ha descargado de internet un disco o una película, miente. La piratería es un fenómeno de nuestros tiempos que está brutalmente extendido, pero el asunto es preguntarnos el porqué. Estamos hartos de oír que no consumimos cultura, pero entonces ¿qué son la música y el cine? Quizá  la cuestión sea que no lo consumimos como se espera que lo hagamos, es decir, legalmente.
La piratería tiene dos puntos de vista. El primero es el de los autores o artistas (y sus correspondientes equipos, productores…) que elaboran los discos, películas, libros y demás contenidos que nos descargamos. Ellos ven nuestra actitud como una amenaza para sus trabajos, y afirman perder mucho dinero. El otro punto de vista, es el nuestro, el de los usuarios.
Nosotros, “los piratas”, escuchamos música, vemos películas, leemos libros… y siempre queremos más. Tenemos a nuestro alcance infinidad de productos de todo tipo, así que probamos y escogemos. Pero ¿qué ocurre cuando consumimos algo que realmente nos gusta, nos impresiona, nos cautiva, nos enamora? Lo volvemos a consumir, lo compramos otra vez.
Apliquemos esta actitud a la piratería: escuchamos un disco que realmente creemos que es bueno, y acabamos comprándonoslo, o yendo al concierto de dicho artista, o comprando su merchandising; vemos el tráiler de una película que promete, y pensamos “esta hay que ir a verla al cine”; leemos un libro que nos han dejado y nos ha gustado mucho, y al final nos decidimos a comprarlo para volverlo a leer más adelante.
Entonces, para mí, está claro: es una cuestión de calidad. No nos gastamos dinero en ciertas cosas hasta que nos topamos con algo en lo que sí que merece la pena gastárselo. Devoramos todo tipo de contenidos mediocres con frecuencia, ampliando nuestra perspectiva general y, en consecuencia, adquiriendo la capacidad de detectar lo excepcional. Cuando algo es bueno, todos queremos conseguir y conservar un ejemplar original, porque cada vez que lo consumimos, nos impregna de su esencia única y extraordinariamente particular.
Vivimos en la era de la masificación, sobre todo en lo que a consumo se refiere; así que lo exclusivo, lo que es nuevo y además original, se cotiza muy alto en un mundo de copias e imitaciones. En este punto, irónicamente, el dinero pierde valor. No importa tanto lo que cuesten las cosas, como el hecho de conseguirlas y disfrutarlas, porque quien nos lo ofrece es digno de que le paguemos lo que nos pide, a cambio de su buen trabajo.
Por lo tanto, lo que los usuarios reclamamos y exigimos son contenidos de calidad, que se nos ofrezcan cosas realmente buenas, por las que sí que estamos dispuestos a pagar. Así que, definitiva y claramente, el futuro no está en hacer  lo mismo de siempre, sino en lo que nos sorprende, lo que no podemos conseguir en la red, porque necesitamos vivirlo directamente, porque nos aporta algo único y diferente, aunque paguemos más por ello. Un buen ejemplo de ello es el 3D, que ha conseguido llevarnos al cine a todos masivamente por nada más y nada menos que 10 eurazos.
En resumen, nosotros tenemos una enorme responsabilidad en este escenario, que es fundamental para el desarrollo artístico en todos sus ámbitos. Es la de ser buenos piratas, es decir, comprar los contenidos que consideremos verdaderas obras de arte, contribuyendo con nuestro dinero a la creación de nuevos contenidos de calidad. Pero también los artistas tienen una gran responsabilidad para con los usuarios, la cual puede resumirse en una famosa cita que en este contexto cobra todo su sentido: “reinventarse o morir”.

sábado, 6 de noviembre de 2010

OSBORNE Y SU TORO ¿PUBLICIDAD O NEGOCIO?

Cualquier español puede reconocer “El Toro de Osborne” como una de esas vallas que hay junto a la carretera, transformadas en la silueta de un toro bravo negro. Pues bien, es muy conocido el hecho de que originalmente eran vallas publicitarias, repartidas estratégicamente por la geografía española: su función era anunciar el brandy “Veterano”, de la marca Osborne, pero resultaron convertirse en una importante representación de la cultura española. 
De hecho, este mes de noviembre hace 13 años que se colocó el primer toro, en la localidad madrileña de Cabanillas de la Sierra, por lo que he considerado oportuno rememorarlo. Además, donde hay vacas (con su respectiva caca), siempre hay un toro. En lo referente a la historia de los toros, creo que no es necesario extenderme demasiado antes de hablar de lo que verdad nos interesa, por lo que sólo repasaremos los datos más importantes.
En el año 1956, el artista Manolo Prieto crea este toro por encargo del Grupo Osborne para la campaña publicitaria del brandy “Veterano”. Las vallas se colocan por toda España, y durante varios años, cambia su aspecto y composición en función de las diferentes necesidades o normativas que van sucediéndose. El problema surge en 1988, cuando la Ley General de Carreteras prohíbe la publicidad visible desde cualquier carretera estatal: desaparece la rotulación, pero no así las vallas.
Seis años más tarde, el Reglamento General de Carreteras ordena retirar todos los toros de Osborne, pero numerosas instituciones y distintas personalidades manifiestan su desacuerdo con esta decisión; y finalmente, tres años más tarde, el Tribunal Supremo dicta sentencia a favor de mantener los toros, debido al “interés estético o cultural” atribuido. Desde este momento, el Toro de Osborne deja de ser un símbolo únicamente comercial, y se mantiene como representación de la identidad española. Actualmente, existen 89 toros repartidos por la mayoría de las comunidades españolas.
El toro siguió y sigue siendo motivo de polémica por diferentes motivos. Ha sido utilizado burlonamente por los nacionalistas gallegos como “la vaca”, y por los catalanes como “el burro”, que derribaron la valla que había en Cataluña. Por otro lado, el artista Javier Figueredo pintó uno de los toros como una vaca suiza, criticando la discriminación sexual. Y por supuesto, no falta gente que se oponga al reconocimiento de estos toros como un signo español, entre otras cosas, por su vinculación con el mundo del toreo; y también es tema de debate el hecho de que estas vallas puedan considerarse o no como una expresión artística.
En cualquier caso, en vista de todo lo anterior, podríamos decir que El Toro de Osborne ha sido una de las mejores campañas publicitarias que ha existido en este país (¿o no?), al menos en cuestión de cobertura, puesto que ha llegado a consagrarse como una representación identificativa para España. Incluso, se podría considerar que ha traspasado los límites estrictamente publicitarios para convertirse en algo más: un distintivo nacional. Entonces, ¿qué ocurre con el brandy Veterano, que en realidad es la marca para la que se ideó este proyecto?
Precisamente al llegar a este punto hay un detalle que no podemos obviar y que es ignorado por mucha gente: el grupo Osborne sigue teniendo todos los derechos sobre el famoso toro, por lo tanto, todo el que desee reproducir dicho dibujo necesita una autorización por parte de la marca. Así que El Toro de Osborne pasó de ser una exitosa campaña publicitaria, a convertirse en el gran negocio nacional de los derechos de imagen. Osborne supo sacar partido a su iniciativa, y perdió un brandy para ganar en propiedad el símbolo nacional por excelencia.

miércoles, 27 de octubre de 2010

OYE, QUE ME VOY A CHINA

Hoy, a 27 de octubre, hace exactamente dos meses que volví de China. Después de haber visto varias veces el millar de fotos que hice y haber comentado impresiones y anécdotas con el furor con que siempre se cuentan las cosas a la vuelta de un viaje, creo que ya ha pasado el suficiente tiempo como para poder hacer una valoración crítica de este viaje.
Para ponernos en situación, diré que mi viaje a China tiene su origen unos tres años atrás, un verano que fui a Londres a estudiar inglés. Allí conocí a Helen, que se dedicaba a lo mismo. Antes de volverme a España, quedamos en volver a vernos: ella me hizo una visita española, y yo la acogí en mi casa; en consecuencia, ella me invitó a ir a la suya… ¡nada menos que a Hong-Kong!
El último verano como estudiante es una oportunidad excepcional para hacer ciertas cosas que no podrás hacer más porque estarás trabajando, como por ejemplo, irse tres semanas a China. Así que, me puse en contacto con Helen, y casi de un día para otro me decidí: “me voy a China”. Habrá quien piense que fue una decisión demasiado precipitada… yo sólo puedo decir que no me arrepiento.
Después de 15 horas de avión interrumpidas por 14 horas de escala en Moscú, llegué finalmente a mi destino, Hong-Kong. China es una país enorme, y no sólo físicamente. Su cultura, sus tradiciones y costumbres, su mentalidad… es un mundo totalmente diferente, que dista mucho de todo lo que podamos encontrar en occidente. Tal y como me dijo una mañica (llamada Pilar ¡cómo no!), que amenizó con su charla mi larga estancia encerrada en el aeropuerto moscovita, “en China, incluso el aire huele diferente que en Europa”.
Los chinos son gente que respeta, por encima de todo, la naturaleza y lo que ésta les ofrece: no verás a un chino (al menos, en China) tomando un medicamente que no sean hierbas, infusiones, potajes o mejunjes especialmente preparados para cada ocasión. La íntima relación entre la alimentación, la medicina y el cuerpo es una de las cosas que más me impactaron; debes elegir lo que vas a comer y beber en función de cómo te encuentres y de tu estado de ánimo. “Si te duele la garganta, lo mejor será tomar unas flores de lis al vapor y arroz”, “si tienes dolor de cabeza, nada de zumo de mango, mejor zumo de naranja, papaya y guayaba, que además es bueno para la digestión”, y así con cada uno de los comestibles extremadamente sabrosos, sanos y naturales que cada día se nos ofrecían. El bienestar físico y mental es una prioridad en la cultura china.
Hong-Kong es una ciudad enorme compuesta por decenas de islas, sorprendentemente segura y muy especial, aunque en ciertos aspectos esté occidentalizada. Para entrar y salir de la urbe es necesario cruzar una frontera, y al entrar en “la verdadera China” el cambio es fácilmente perceptible: la sensación de inseguridad se agudiza y la pobreza se convierte en una realidad cercana y palpable.
En cualquier caso, no puedo dejar de hablar de la hospitalidad con la que me recibieron la familia y amigos de Helen, acogiéndome en sus casas, cocinando todo tipo de comida típica especialmente para “la invitada española”, y enseñándome su país. Es curioso cómo, a veces, es precisamente la gente más humilde la que da lo mejor de sí, con la mayor ilusión y sin reparar en gastos o esfuerzo.
Cuando viajas tienes que abrir tu mente y estar preparado para probar y vivir cualquier tipo de experiencia. Viajar solo es una experiencia singular, en todos los sentidos. No voy a negar que en algunos momentos estuve un poco “acojonada” (que aunque es una expresión vulgar, define perfectamente el sentimiento al que me refiero), pero la soledad te enseña a aprender más rápido y a apreciar personas y cosas en las que no hubieras reparado en caso de ir acompañado.
Debo decir que creo que alguna vez volveré a China, que ha sido una aventura increíble e inolvidable; pero pienso que este viaje no sólo me ha servido para conocer un nuevo país y una nueva cultura, también me ha servido para aprender un poco más sobre la vida y, lo que es más importante, sobre mí misma.


"Victoria's Harbor" Hong-Kong (Foto de mi viaje a China, agosto 2010)


jueves, 21 de octubre de 2010

NO MENOSPRECIES LA CACA DE VACA

Aunque en un primer momento la caca de vaca nos pueda parecen algo desdeñable y repulsivo, la experiencia nos enseña como en muchos casos este “producto” tan natural ha resultado ser muy útil.
Por ejemplo, de toda la vida es sabido que es una de las mejores clases de estiércol que hay, y que una vez seco es perfecto como leña para hacer fuego. Pero no queda ahí la cosa, la caca de vaca puede ser valiosa hasta el punto de hacerte ganar grandes premios: en algunos lugares sueltan a dicho animal en un campo divido en parcelas; para ganar, la vaca debe hacer sus necesidades en la parcela por la que tú has apostado. Por otro lado, tenemos a Xoán Casal, un gallego que pinta cuadros con la caca de vaca, alegando que es un material que cuando se seca es muy duro y no desprende olor, y que se adapta a sus distintas necesidades artísticas porque es diferente en función del animal y su edad. Y para colmo, hay quien usa la caca de vaca como droga: en Malasia, muchos de los adictos que no pueden permitirse comprar drogas inhalan los gases que desprenden dichos excrementos, que resultan tener unos efectos secundarios parecidos.
Visto lo visto, podemos concluir firmemente que todo aquel que en un primer momento haya menospreciado la caca de vaca, la está infravalorando. Lo que pretendo con esto es iniciar una pequeña reflexión en cada uno de nosotros: muchas veces, las cosas, las ideas, la materia prima ya está ahí, solo hay que reutilizarla, mirar desde otra perspectiva, darle un nuevo uso a lo que tenemos delante, abrir nuestra mente y dejar que trabaje libremente… y entonces surgen las grandes creaciones originales, los nuevos inventos, en definitiva, la creatividad.
Algo creativo no tiene que ser algo estrictamente nuevo, las nuevas combinaciones de lo conocido es lo que muchas veces da lugar a aquello que acabamos etiquetando como revelador y original. Este blog va un poco de todo y de nada, de reflexiones, hechos, experiencias… cosas con las que me topo que considero interesantes. En cualquier caso, cosas que están ahí (dentro o fuera de mí) y que merece la pena comentar.
Así que, si después de esto crees que la caca de vaca se merece una oportunidad… ¡coge tu trozo y empieza a pensar!